El 30% de los lugares de trabajo están afectados por el Síndrome del Edificio Enfermo
Por CONSUMER.es EROSKI
La pasada semana la empresa Gas Natural cerró durante dos días
su sede central en Barcelona debido a que 150 de sus empleados, en su mayoría
mujeres, presentaban unas extrañas marcas en la parte superior de las
piernas. Unos síntomas que en el año 1995 se detectaron también
en otros 900 empleados del banco KBC, en Bruselas.
En aquella ocasión, tras las investigaciones pertinentes se determinó
que los trabajadores estaban aquejados de lipoatrofia semicircular, una rara
afección caracterizada
por depresiones indoloras en la piel. Y la causa del
elevado número de casos se relacionó con la exposición
a un exceso de electricidad estática que provocaba la atrofia del tejido
graso subcutáneo.
"Aunque no se sabe con certeza cuál es la etiología de esta
dolencia, sí se conocen las circunstancias en las que aparece: edificios
con exceso de electricidad estática y baja humedad ambiental, dos características
que también estaban presentes en la sede de Gas Natural en Barcelona",
explica la doctora Gloria Cruceta, presidenta de la Federación Española
de Calidad Ambiental Interior (Fedecai).
En el 95% de los casos la lipoatrofia semicircular es reversible, y el tejido
atrofiado se regenera espontáneamente cuando desaparece la causa que
la origina. Sólo en un 5% de los casos pueden aparecer pequeñas
complicaciones si se asocian a otras enfermedades previas.
Los trabajadores de Gas Natural se han incorporado de nuevo a sus puestos de
trabajo, después de que la empresa aplicara las médicas correctoras
adecuadas, que consistieron en aumentar el número de tomas de tierra
y colocar más humidificadores en el sistema de ventilación del
edificio.
SEE
Lo ocurrido en la sede catalana de Gas Natural es un caso más de lo que
se conoce con el nombre de Síndrome del Edificio Enfermo (SEE), que se
calcula que afecta al 30% de los lugares de trabajo. Aunque, por lo general,
los síntomas que provocan los edificios enfermos son menos llamativos,
como enrojecimiento de los ojos, picor, obstrucción nasal, sequedad en
la garganta, irritabilidad o dificultades de concentración. Pese a ser
muy dispares, todas estas molestias tienen en común que desaparecen al
poco tiempo de abandonar el edificio -una vez concluida la jornada laboral-
y afectan al menos al 20% de la plantilla.
Aunque los síntomas que provoca el SEE tienen orígenes diversos,
una de las causas más frecuentes reside en un mal diseño de los
sistemas de climatización y una limpieza deficiente. En concreto destaca
el grado de ventilación efectiva que tenga el edificio.